Sueños felices vienen por mí
Es madrugada desde mi cama y puedo ver cómo los cambios se asoman a la ventana, ya casi les distingo la cara y no pienso esconderme bajo las sábanas. Son como una banda organizada de ladrones que vienen a por mí, no tengo escapatoria. Por un segundo llegaría a preocuparme pero he soñado desde hace tanto con este momento...Me embarga la emoción. Me embarga la emoción como a una abeja cada vez que encuentra néctar en una de sus flores preferidas. Me pasa como a las termitas cuando encuentran una casa de madera abandonada, toda para ellas, o como cuando un oso atrapa un salmón de un garrotazo.
Tengo la dopamina atenazada desde hace tiempo, la hormona del placer, esa que se liberó a borbotones en las neuronas de cada barcelonista la pasada semana. Que es exactamente lo mismo que le pasó a doña historias tristes el día que le salió un final feliz. O lo mismo que provocan los masajistas al tocar una espalda, o un pie O lo que seguramente sienta una gota de lluvia al caer al mar y reencontrarse con todas sus compañeras.
Tengo la dopamina atenazada pero las buenas noticias me siguen ayudando a liberarla.
P.D.: Aquí está la historia sin sentido del día. Ya puedo dormir tranquilo pero primero arrimaré un poco la ventana.
URL TrackBack para este post:
pues aprovecha y suelta la dopamina ya de una vez anda....que el tiempo pasa volando, te lo digo yo!!
Pd: yo por ganas me escondería bajo las sabanas calladita.