Tú mismo
En los momentos que estaba totalmente solo se daba verdadera cuenta de cómo era y comenzaban las reflexiones que iban a marcar los pasos del día siguiente. Nunca se entendía y se odiaba cuando se encontraba con otra gente a la que saludaba, sonreía y actuaba. Luego se lo reprochaba pero no rebuscaba bien en el fondo de sí mismo. No comprendía el por qué de su actitud forzada entre los demás.
Sus reflexiones creyéndose único no eran menos típicas que las que se hacían otros pero como estaba tan preocupado ordenando sus pensamientos, preocupado en entenderse, perdió el inicio del hilo que marcaba el camino de vuelta, la salida de su propio laberinto.
-“Una sonrisa más no me hará mal”-, se repetía, aceptando alejarse un poco más de sí mañana, al comenzar todo de nuevo.
Un día en uno de esos momentos de reflexión, puso la radio en sus auriculares y una canción le susurraba: “Izan zaitez zu, izan zaitez zu…” Desconocía su significado y aunque sentía que era para él, se la quitó de sus oídos pero la melodía no quiso dejarle. Al llegar a casa un impulso le llevó a mirarse frente a un espejo y sus ojos se abrieron de verdad. No sólo se dio cuenta de que era ya un adulto, que la barba agobiaba sus pómulos y que los kilos se acumulaban alrededor del ombligo que tantas horas se había estado mirando.
Su nuevo día comenzó con la misma melodía, y con la misma ducha fría de reproches pero ya no le atormentaron porque se sentía más seguro, con confianza. Con paso decidido abrió la ventana para gritarle al mundo que existía un nuevo “Yo” pero su garganta se hizo un nudo cuando vio que al otro lado de la calle había un cartel de publicidad que decía:
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Mola!! Es difícil ser uno mismo hoy en día aunque en todas partes veas señales qe te digan que lo seas. Cómo se es uno mismo si estás rodeado de personas con las que actuar.