Declive

Crónicas en la despensa

29 de Diciembre 2006 a las 07:13 PM

El viejo tacaño

Un viejo tacaño se encontró ayer por la noche con tres fantasmas a los pies de su cama, se había despertado sobresaltado soñando que su chepa no era tal, que jugando con los espejos había reconocido a su propia madre encaramada entre sus hombros. Tras palparse la espalda inseguro, la sorpresa de esa visita inesperada hizo olvidar aquella pesadilla tan original.

Les preguntó de malos modos quienes eran y qué hacían allí pero no respondieron. El tacaño enfadado por su desprecio agarró una figura que tenía en la mesilla de noche y se la arrojó a los fantasmas que sin inmutarse la dejaron pasar hasta el fondo de la habitación. Sólo le dijeron que le tenían una misión encomendada, que eran conocidos como “Los tres fantasmas de las misiones a encomendar” y que tras una ardua selección le habían elegido a él como la persona a la que más falta le hacia que una misión le fuera entregada.

Ésta consistía en hacer un cuento de navidad recortando frases de entre toda su biblioteca personal. No parecía tarea fácil, todos sus libros eran oscuros y fríos, los dragones siempre tenían mala cara y sólo salían malos en las historias. Los héroes estaban maniatados y entre rejas, y las princesas habían perdido todas las esperanzas de escapar de la torre de sus castillos que ruinosos amenazaban con tirarse de cabeza al fondo del lago.

El viejo, contrariado, se puso las gafas y espetó: “No he venido a este mundo a escribir historias felices. No he pasado toda una vida sin sonreír, sin compartir momentos de ilusión, sin correr ni gritar de emoción, no he olvidado lo que es un abrazo o una mueca de complicidad para que ahora me vengáis con esto. No es justo, lo sabéis, y de mi boca no conseguiréis otra expresión distinta a la negación. Así que dejadme tranquilo, dejadme con mi elección de vida, dejadme reflejar mis lamentos en el papel, destruyendo almas porque con ellas me destruyo un poco más a mi mismo y me ayudo a desaparecer de un mundo que nunca ha sido el mío.”

Sin más se volvió a tumbar en su cama hecha de escritos sin terminar y se puso a intentar retomar aquella pesadilla de la que nunca debió despertar. No se oyó nada más en toda la noche y nadie más apareció en su habitación hasta hoy por la mañana cuando he descubierto su gran sonrisa, lástima que ésta ya estuviera sin vida.


P.D.: Aprovecho para agradecer las ayudas externas. ¡Dedicada queda H.!

Comentarios

Ves ahora ya puedo decir: " hay un tio de una pagina web ke hace referencia a mi, a que soy importante"

Hache el 29 de Diciembre de 2006 a las 10:44 PM | link | Responder.

Me encanta la historia!!! No tiene tu firma, bueno, sí la tiene porque lo escribiste tú, pero es un poco más oscura de lo que acostumbras, pero ala!! me encanta... "dejadme reflejar mis lamentos en el papel, destruyendo almas porque con ellas me destruyo un poco más a mi mismo y me ayudo a desaparecer de un mundo que nunca ha sido el mío."
Me las puedo apropiar???

María (Manza) el 30 de Diciembre de 2006 a las 07:11 PM | link | Responder.

Apropia, apropia, pero por ser tú y sin que sirva de precedido precedente.

Y sí, la historia es oscura, pero bueno por variar un poco, más que nada. El optimismo a veces también se va de vacaciones, jeje.

H. a ti no te respondo que te creces.

Txoak el 31 de Diciembre de 2006 a las 01:36 AM | link | Responder.
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